Author: Vanessa Calvo

Gestión de inventario en rebajas en tienda
Logística, Retail

Gestión de inventario en rebajas: no es el stock el error

Cada temporada de rebajas deja el mismo patrón: hay producto en la red, pero no donde se necesita. Mientras algunos canales reportan quiebres, otros acumulan inventario que no rota al ritmo esperado.

El error no está en la cantidad. Está en cómo se está ejecutando la gestión de inventario en temporada de rebajas, especialmente cuando la operación no logra adaptarse a los cambios de consumo en tiempo real. 

En este tipo de eventos, el inventario no falla por falta de planeación, sino por falta de capacidad para moverse con la velocidad que exige la demanda

Stock, pero sin disponibilidad

En teoría, el inventario está. En la práctica, no está disponible donde se necesita.

Este desajuste suele aparecer cuando la distribución del inventario se define antes del evento y no se ajusta conforme avanza la venta. Lo que parecía una buena decisión días antes, deja de serlo cuando cambia el comportamiento del consumidor.

Ahí es donde la gestión de inventario en temporada de rebajas empieza a mostrar sus límites: el stock existe, pero está mal posicionado dentro de la red.

No es raro ver centros de distribución con suficiente producto, mientras el canal digital o ciertas tiendas enfrentan escasez. El problema no es estructural, es dinámico.

Optimización de inventario en rebajas: el impacto de una mala distribución

Cuando el inventario no está donde debe, el impacto no tarda en aparecer. No solo en ventas, sino en toda la operación.

La optimización de inventario en rebajas se rompe cuando la red no responde como sistema, sino como silos. Cada nodo opera con su propia lógica, sin considerar el flujo completo del producto.

En ese punto, empiezan a convivir dos problemas que deberían ser opuestos como sobrestock y quiebres al mismo tiempo.

Esto no ocurre por falta de producto, se debe a la distribución que no acompaña el comportamiento real de la demanda.

Ejecución en almacén, ¿dónde se encuentra el inventario?

Hay un momento en el que la planeación deja de importar y todo depende de la ejecución. En temporada de rebajas, ese momento llega muy rápido.

La gestión de inventario se define en el almacén: en cómo se priorizan los pedidos, en qué tan rápido se prepara el producto y en la capacidad de responder a cambios de última hora.

Cuando la operación no está alineada, aparecen fricciones que no siempre son visibles en los reportes, pero sí en los resultados:

  • Pedidos que se retrasan, aunque haya producto
  • Picking lento por mala asignación de ubicaciones
  • Falta de prioridad en productos de alta rotación
  • Saturación en zonas críticas del almacén

Aquí es donde el inventario empieza a perder valor. No porque no exista, sino porque no fluye con la velocidad necesaria.

Visibilidad de inventario en temporada de rebajas: cómo un WMS convierte datos en ejecución

Uno de los mayores límites en la gestión de inventario en temporada de rebajas no es la falta de información, sino la desconexión entre lo que se ve y lo que realmente se puede ejecutar.

Muchas empresas cuentan con datos de inventario relativamente confiables a nivel agregado. Saben cuánto stock tienen e incluso en qué nodo debería estar. Pero ese nivel de visibilidad no resuelve el problema crítico: qué pasa dentro del almacén cuando la demanda cambia en tiempo real.

Ahí es donde un WMS deja de ser un sistema de registro y se convierte en una capa operativa.

Cuando el inventario está gestionado a nivel de ubicación (no solo a nivel SKU), el almacén puede responder con precisión a los cambios de demanda. Esto permite, por ejemplo, reasignar producto dentro del mismo CEDIS para priorizar pedidos críticos, sin depender de movimientos externos.

Además, la lógica de preparación de pedidos cambia. En lugar de surtir en orden de llegada, un WMS permite ejecutar estrategias como wave picking o priorización por tipo de pedido, lo que impacta directamente en el nivel de servicio durante eventos de alta demanda.

El resultado no es solo eficiencia operativa. Es capacidad de reacción.

Por eso, el reto no es solo saber cuánto inventario hay, sino entender cómo se está comportando dentro de la red.

Digitalización
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Procesos conectados: la digitalización agrícola que optimiza cada hectárea

Procesos conectados: la digitalización agrícola que optimiza cada hectárea 

En muchas operaciones agrícolas, especialmente en cultivos de gran escala como la palma africana en México, la gestión de procesos sigue siendo manual: hojas de cálculo, reportes con días de retraso y decisiones basadas en estimaciones. Esta falta de visibilidad genera ineficiencias, costos ocultos y dificultades para planear la cosecha de manera efectiva. 

Frente a este escenario, la digitalización en la agroindustria no es solo una tendencia tecnológica, sino una necesidad estratégica. Permite convertir operaciones empíricas en sistemas confiables y escalables, donde la información fluye en tiempo real y cada decisión se sustenta en datos precisos. 

 

Cómo documentar y estandarizar procesos agrícolas para ganar eficiencia 

El primer paso hacia la digitalización es comprender y documentar cada proceso crítico. Desde la asignación diaria de cuadrillas y lotes, hasta la gestión de almacenes y la distribución del producto, cada flujo de trabajo se analiza y estandariza. 

Este enfoque tiene varios beneficios: 

  • Permite identificar cuellos de botella y actividades críticas que antes pasaban desapercibidas. 
  • Define roles y responsabilidades claras para cada área, mejorando la coordinación. 
  • Genera trazabilidad completa desde la cosecha hasta la planta de procesamiento. 

Migrar los registros físicos a plataformas digitales asegura que la información esté disponible al instante, facilitando el monitoreo en tiempo real y permitiendo ajustes rápidos frente a imprevistos. La operación deja de depender de la intuición y comienza a funcionar con datos confiables. 

 

Forecast agrícola digital: planificación precisa y flexible 

Un desafío clave en la agroindustria es la planeación de la cosecha. Sin un control sistemático, las estimaciones de producción pueden desviarse significativamente de la realidad, afectando la eficiencia y los costos. 

Con la implementación de un forecast agrícola digital, es posible: 

  • Ajustar la programación de cosechas semana a semana con información confiable. 
  • Monitorear la productividad de cuadrillas y la utilización de recursos como maquinaria, insumos y fertilizantes. 
  • Transformar la operación de reactiva a predictiva, reduciendo riesgos y optimizando la asignación de recursos. 

Esta planificación digital no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también fortalece la coordinación entre campo y planta, asegurando que el flujo de producción sea continuo y controlado. 

 

Tableros de control e indicadores estratégicos 

La digitalización permite además implementar KPIs claros que reflejan el desempeño en tiempo real: eficiencia de la cosecha, calidad del producto y control de costos. 

Los tableros de control actúan como “luces guía” para la gestión: 

  • Facilitan la supervisión diaria y la identificación de desviaciones. 
  • Generan información confiable que soporta la toma de decisiones estratégicas. 
  • Conectan áreas operativas y administrativas bajo un lenguaje común, fortaleciendo la coordinación y la cultura de rendición de cuentas. 

Con estas herramientas, los procesos agrícolas dejan de ser opacos y pasan a ser medibles, controlables y escalables. La operación se vuelve proactiva, capaz de anticiparse a problemas y de responder con rapidez ante contingencias. 

 

Beneficios tangibles de la digitalización en la agroindustria 

Aunque este artículo se enfoca en el proceso y la estrategia, los resultados prácticos de la digitalización son claros: mejor visibilidad de costos, planificación de cosecha más precisa, reducción de errores operativos y mayor coordinación entre áreas. Todo esto prepara el terreno para una operación agrícola más eficiente, rentable y escalable. 

 

¿Qué sigue para el sector agrícola?

La digitalización en la agroindustria es más que tecnología: es una estrategia integral que permite profesionalizar la operación, mejorar la eficiencia y garantizar la trazabilidad del producto. Documentar procesos, implementar herramientas digitales y construir tableros de control transforma la operación de empírica a sistemática, dando mayor confiabilidad a las decisiones y abriendo oportunidades de crecimiento sostenible. 

Para conocer los resultados completos, incluidos los impactos en costos, productividad y trazabilidad, descarga el caso completo y descubre cómo la digitalización transformó toda la cadena de valor agrícola. 

 

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Quiebres de inventario (1)
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Quiebres de inventario: cómo anticiparlos con tecnologías predictivas

Quiebres de inventario: por qué ocurren y cómo anticiparlos con tecnologías predictivas

Los quiebres de inventario no son un síntoma aislado; son la señal más evidente de que la cadena de suministro dejó de entender el comportamiento real del mercado. Las empresas lo sienten en sus números antes de ver el problema físicamente: ventas caídas, clientes que migran a otra marca, operaciones tensionadas y equipos que reaccionan tarde.

De acuerdo con ECR, los quiebres pueden representar hasta un 4% de pérdida directa en ventas en categorías de alta rotación. Y aunque la cifra se repite cada año, la raíz del problema se vuelve más compleja: más SKU, más canales, más volatilidad, más presión por disponibilidad. 

El punto crítico es que la mayoría de las organizaciones aún opera con la lógica de “controlar” inventario, cuando el verdadero reto es predecirlo. La demanda dejó de ser lineal, dejó de ser estable y dejó de respetar patrones. En ese nuevo terreno, los quiebres de inventario aparecen porque las decisiones no están sincronizadas con lo que va a ocurrir, solo con lo que ya pasó.

1. Por qué se generan los quiebres de inventario 

Los quiebres de inventario no ocurren por un solo factor, sino por la suma de pequeñas fricciones que terminan amplificándose en la última milla de la cadena. La más conocida, (pero menos comprendida) es la variabilidad de la demanda. Picos inesperados, promociones mal interpretadas, fechas especiales, zonas con comportamientos atípicos. Todo contribuye a generar ruido. Y cuando ese ruido se opera con Excel o con reglas estáticas, el resultado es predecible: roturas de stock, ajustes de última hora, urgencias para reponer.

Otro factor crítico es la falta de sincronización entre ventas, compras, planeación y operaciones. Cada área interpreta la demanda desde su propio ángulo y eso provoca decisiones no alineadas. Mientras compras prioriza volumen, operaciones, eficiencia y disponibilidad. Sin un modelo común, el inventario se reparte más por intuición que por probabilidad.

A esto se suma la baja calidad de datos. Inventarios inexactos, movimientos no registrados, SKU duplicados o ventas que entran tarde al sistema alimentan pronósticos débiles. Cuando el pronóstico es débil, todo lo que depende de él  como reposición, asignación, compras.  Se vuelve más frágil.

En conjunto, estos elementos hacen que los quiebres de inventario no sean un accidente, sino la consecuencia directa de un modelo operativo que trabaja mirando por el retrovisor.

2. Anticipación: el nuevo objetivo para reducir quiebres de inventario

La industria ya entendió que no compite por “tener inventario”, sino por colocarlo de manera inteligente antes de que surja la necesidad real. El nuevo objetivo es anticipar. Y anticipar no significa adivinar, sino construir un sistema capaz de leer señales débiles, interpretar patrones y responder en tiempo real.

La demanda dejó de ser lineal. Hoy responde a estímulos externos —inflación, cambios de precio, competencia, eventos sociales, clima— y a comportamientos locales que no siempre siguen tendencias nacionales. Cuando una empresa analiza esa realidad con métodos tradicionales, la predicción solo se acerca de manera parcial. Por eso, el objetivo cambió: ya no se buscan pronósticos perfectos, sino modelos que se ajusten a la dinámica del día a día.

La anticipación, aplicada correctamente, permite reducir quiebres de inventario desde tres frentes estratégicos:

Detectar antes de que sea crítico.

El sistema identifica señales de riesgo basadas en velocidad de venta, estacionalidad, elasticidad y variaciones no esperadas. Esto evita semanas de reacción tardía.

Ajustar según impacto y no por volumen.
No todos los SKU tienen el mismo peso financiero. Los modelos predictivos permiten priorizar aquellos que mueven la aguja del negocio, no solo los de mayor rotación.

Sincronizar decisiones en una sola fuente de verdad.
La planeación se convierte en el eje central del negocio, no en una actividad aislada. Compras, operaciones y comercial consultan el mismo modelo, lo que elimina contradicciones.

3. Cómo las tecnologías predictivas reducen quiebres de inventario en la práctica 

Aquí es donde el discurso se vuelve técnico y útil. Las tecnologías predictivas permiten pasar de decisiones manuales a decisiones guiadas por datos en tiempo real. No reemplazan al equipo; le quitan tareas repetitivas para enfocarlo en decisiones de mayor impacto.

Los modelos predictivos analizan cientos de variables simultáneamente: velocidad de venta, patrones por tienda, correlaciones históricas, eventos que distorsionan la demanda, sensibilidad al precio, intercambiabilidad con otros SKU, días de inventario efectivo, entre otros. Con esa base, generan una predicción diaria que se ajusta automáticamente según el comportamiento real del mercado.

Plataformas como OneBeat han demostrado que la clave no está solo en predecir, sino en optimizar. La tecnología no solo dice cuánto se va a vender, sino a qué punto es más rentable asignar inventario limitado. Ese punto es esencial para reducir quiebres de inventario en cadenas complejas.

Las organizaciones que integran estos modelos suelen ver mejoras sostenidas porque:

  • La reposición deja de ser un calendario fijo y se vuelve dinámica.

  • La asignación considera el impacto financiero por SKU.

  • Las alertas se generan antes del problema, no después.

  • Los equipos operan con un modelo común, no con interpretaciones aisladas.

El resultado no es solo menos quiebres de inventario, sino un sistema más inteligente que aprende cada día.

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KPIs logísticos
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Cómo medir KPIs logísticos para mejorar la toma de decisiones

¿Estás midiendo los KPIs logísticos correctos… o solo los que se ven bien?

Indicadores clave en logística para mejorar la toma de decisiones

En supply chain, medir es inevitable. Pero lo crítico no es la cantidad de KPIs que revisas en cada junta, sino si esos números realmente reflejan la salud de tu operación o solo te dan tranquilidad superficial.

Muchas empresas caen en el mismo error: enfocarse en métricas fáciles de mostrar, pero poco útiles para anticipar problemas. El reto está en identificar indicadores clave en logística para mejorar la toma de decisiones que permitan reaccionar a tiempo, optimizar recursos y, sobre todo, ganar ventaja competitiva.

 

El espejismo de los KPIs «bonitos»

Un fill rate de 95% puede impresionar en un reporte, pero ¿qué pasa si los tiempos de ciclo siguen siendo inestables?
Un almacén con 98% de exactitud de inventario puede parecer un logro, pero si no existe visibilidad en tiempo real, cualquier quiebre de stock se traduce en costos ocultos.

Los KPIs «bonitos» sirven para un tablero visual, pero no para tomar decisiones estratégicas. Lo que en realidad importa es la relación entre indicadores, y si estos responden a preguntas como:

  • ¿Dónde estoy perdiendo margen sin darme cuenta?

  • ¿Qué variable de mi operación se convierte en cuello de botella al crecer?

  • ¿Qué indicador anticipa riesgos en lugar de reportarlos tarde?


KPIs que suelen faltar en la conversación

Más allá de los tradicionales, existen indicadores clave en logística para mejorar la toma de decisiones que con frecuencia no están en los tableros directivos.

  1. Tiempo de ciclo de pedido a entrega (Order Cycle Time)

    • No solo mide rapidez, sino estabilidad. Un promedio aceptable con alta variabilidad es una alerta de riesgo operativo.

  2. Exactitud de la demanda proyectada vs. real (Forecast Accuracy)

    • No es un número que “luce bien”, pero sí es el que determina cuánto capital queda atrapado en inventario inmóvil.

  3. Costo por unidad entregada (Cost-to-Serve)

    • Un indicador crítico para entender qué clientes o canales son realmente rentables.

  4. Capacidad utilizada vs. capacidad disponible

    • Omisión frecuente: muchas operaciones reportan productividad sin evaluar el margen de escalabilidad real.

  5. On-Time In-Full (OTIF)

    • Va más allá del cumplimiento de entregas: refleja el nivel de confianza que la cadena puede transmitir a clientes y socios.


El sesgo que distorsiona la toma de decisiones

Un error común en las direcciones de supply chain es priorizar indicadores que confirman lo que ya se cree (“estamos mejorando”) y no aquellos que muestran vulnerabilidades.
Este sesgo lleva a escenarios como:

  • Reportes con fill rate alto pero sin analizar devoluciones o reclamos.

  • Indicadores de productividad de picking sin cruzar con errores de surtido.

  • Costo logístico porcentual estable, mientras se ignoran costos de oportunidad por pedidos perdidos.

El verdadero valor está en cruzar datos y descubrir patrones invisibles a primera vista.


Cómo redefinir el tablero de control logístico

Para que los KPIs sean un motor de decisiones y no solo un ejercicio de reporte, se recomienda:

  • Revisar el tablero al menos una vez al año. Los KPIs útiles cambian conforme el negocio escala.

  • Incluir métricas predictivas y no solo reactivas. Forecast Accuracy, tiempo de ciclo y OTIF permiten anticipar.

  • Vincular KPIs financieros con operativos. El Cost-to-Serve revela la realidad detrás de indicadores de volumen.

  • Usar herramientas tecnológicas que integren datos de WMS, TMS, S&OP y ERP en un mismo entorno de análisis.

Así, se evita caer en el espejismo de números que “se ven bien” pero no sostienen decisiones críticas.


El futuro de los KPIs logísticos

Con la digitalización de supply chain, la tendencia es migrar hacia indicadores en tiempo real, soportados por analítica avanzada y visibilidad completa.
El desafío para las empresas ya no es acumular datos, sino interpretar cuáles son los indicadores clave en logística para mejorar la toma de decisiones y eliminar los que solo ocupan espacio en un dashboard.

 

En un entorno de disrupciones constantes, los KPIs no pueden ser estáticos: deben evolucionar al mismo ritmo que el negocio y convertirse en el lenguaje común entre operación, finanzas y dirección general.

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retail
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Reducir la merma en retail: el error que frena la rentabilidad

Por qué muchas cadenas no logran reducir la merma a pesar de invertir en tecnología

Reducir la merma en retail sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector. A pesar de que las empresas invierten cada año en nuevas plataformas, sensores o sistemas de control, los porcentajes de pérdida apenas se mueven. El problema no está en la falta de herramientas, sino en la manera en que se están tomando las decisiones.

En la mayoría de los casos, el desperdicio no proviene de una sola causa, sino de una cadena de restricciones que afectan la planeación, la reposición y la visibilidad operativa.

Un problema que la tecnología no ha resuelto

El uso de tecnología en retail creció exponencialmente durante la última década, pero su impacto en la reducción de merma ha sido limitado. Según McKinsey (2024), las pérdidas por sobreinventario y productos fuera de rotación representan hasta el 30 % del valor total de stock en categorías sensibles.

Esto ocurre porque muchas organizaciones digitalizan procesos sin haber identificado qué los está frenando realmente. Se optimizan reportes, se automatizan pedidos, pero los puntos críticos (como la asignación entre tiendas o la sincronización entre demanda y reposición) siguen funcionando con datos desalineados o modelos de planeación obsoletos.

La consecuencia es predecible: exceso de inventario en unas zonas, escasez en otras y capital inmovilizado que se traduce en desperdicio.

La raíz del desperdicio: decisiones que ignoran el cuello de botella

El verdadero problema no está en el control de inventario, sino en la falta de visibilidad sobre las restricciones que limitan el flujo de los productos.
Aquí es donde entra un principio clave que pocas empresas aplican: la teoría de restricciones, un enfoque que explica por qué mejorar procesos aislados no genera un cambio real.

Esta teoría propone identificar el punto del sistema que más limita el rendimiento (el cuello de botella) y enfocar todos los esfuerzos en resolverlo antes de optimizar cualquier otra parte.
En retail, ese cuello de botella puede ser:

  • la precisión de los pronósticos,

  • la capacidad de almacenamiento,

  • o la frecuencia de reabastecimiento.

Cuando las empresas intentan mejorar todo al mismo tiempo, diluyen recursos y esfuerzos, mientras los puntos críticos siguen afectando los niveles de servicio y la rotación de productos.
Reducir la merma en retail requiere entender dónde está realmente la fricción, y no solo automatizarla.

Cómo identificar los puntos que realmente frenan tu operación

El primer paso es medir el flujo completo de la operación, no solo indicadores aislados. Muchos retailers siguen observando KPIs individuales (como disponibilidad o días de inventario) sin relacionarlos entre sí.
Sin embargo, la rentabilidad no mejora con más métricas, sino con una lectura integral de cómo interactúan los procesos.

Un diagnóstico de restricciones debe responder preguntas concretas:

  • ¿Dónde se acumula el inventario más lento?

  • ¿Qué productos están sobrerrepresentados en el espacio de almacenamiento?

  • ¿Qué variables retrasan la reposición de los artículos con alta rotación?

Al responderlas, se revela que la merma no siempre es un error operativo, sino la consecuencia de un sistema desbalanceado.

De pronósticos a decisiones: el rol de las soluciones predictivas

Identificar restricciones es solo el inicio. La clave está en anticiparlas antes de que generen pérdida. Aquí entran las tecnologías de pronóstico basadas en inteligencia artificial, que permiten tomar decisiones dinámicas sobre el flujo de productos.

Plataformas como OneBeat traducen la demanda real en acciones operativas: detectan dónde habrá exceso de inventario y dónde faltará, ajustando la redistribución en tiempo real.
En lugar de depender de reportes históricos o reglas fijas, los algoritmos aprenden del comportamiento del consumidor y del desempeño de cada punto de venta.

Este tipo de soluciones no solo reducen la merma en retail, sino que transforman la planeación en un proceso continuo, donde la visibilidad y la acción están conectadas.
El resultado: decisiones más ágiles, mejor alineación entre tiendas y centros de distribución, y menos capital inmovilizado.

Reducir la merma en retail no depende de tener más tecnología, sino de entender qué está limitando realmente la eficiencia del sistema.


Las organizaciones que aplican este enfoque dejan de reaccionar a las pérdidas y comienzan a prevenirlas.
La teoría de restricciones, combinada con tecnologías predictivas como OneBeat, ofrece una lectura más estratégica del inventario: permite identificar los cuellos de botella, anticiparse a los desbalances y mantener el flujo operativo con precisión.

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Picos de demanda
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Picos de demanda en la cadena de suministro: cómo sostener el fill rate

Picos de demanda en la cadena de suministro: cómo sostener el nivel de servicio cuando la demanda se acelera

La mayoría de los modelos de planeación están diseñados para variaciones graduales. Crecimientos estacionales, promociones calendarizadas, ciclos comerciales relativamente previsibles.

El problema aparece cuando la demanda no crece de forma progresiva, sino que se concentra abruptamente en ventanas de 48 o 72 horas. Ahí es donde los picos de demanda en la cadena de suministro dejan de ser una oportunidad comercial y se convierten en una prueba de resistencia operativa.

México está entrando en un ciclo de eventos que generarán exactamente ese tipo de presión: la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Gran Premio de México y giras internacionales de alto impacto como la del grupo surcoreano BTS.

Desde fuera parecen fenómenos de entretenimiento. Desde supply chain, son distorsionadores de demanda.

Cuando el consumo deja de ser lineal

En eventos masivos, el comportamiento del consumidor cambia de forma abrupta:

  • Incremento extraordinario en categorías específicas

  • Concentración geográfica de consumo

  • Ventanas de compra comprimidas

  • Mayor sensibilidad a disponibilidad inmediata

Los algoritmos tradicionales de forecast, alimentados por históricos, no capturan adecuadamente estas dinámicas. El resultado suele ser uno de dos escenarios:

  1. Subestimación del pico real y quiebres de inventario.

  2. Sobrerreacción que deriva en sobreinventario posterior.

Ambos afectan directamente el margen.

El fill rate bajo presión: la métrica que define el resultado financiero

En escenarios normales, el fill rate es un indicador operativo.
En picos extraordinarios, se convierte en un indicador estratégico.

Cuando la demanda se acelera por encima del ritmo habitual:

  • Los inventarios de seguridad pierden proporcionalidad.

  • La reposición estándar se vuelve insuficiente.

  • La sincronización entre comercial y operaciones se tensiona.

Un quiebre durante una semana regular puede absorberse.
Un quiebre durante un evento de alta exposición tiene impacto amplificado: pérdida de venta incremental, deterioro de experiencia y presión sobre contratos comerciales.

En contextos como el Mundial 2026 o fines de semana de Fórmula 1, la ventana de oportunidad es corta. Si no se atiende en tiempo real, no se recupera. 

Por qué los picos de demanda exponen la madurez de la planeación

Los eventos masivos no generan incertidumbre absoluta. Generan incertidumbre modelable.

La diferencia entre reaccionar y anticipar radica en integrar variables externas dentro del proceso de planeación:

  • Calendarios estratégicos en el ciclo de S&OP

  • Simulación de escenarios con múltiples niveles de demanda

  • Ajuste dinámico de inventarios por región y categoría

  • Coordinación temprana entre marketing, comercial y operaciones

Las empresas que incorporan estas variables no “apuestan” inventario; lo asignan con criterio probabilístico.

En cambio, las organizaciones que operan únicamente con histórico enfrentan el pico como una anomalía. Y cada anomalía desestabiliza el sistema.

El error silencioso: planear el ascenso y olvidar la caída

Después de un evento masivo, la demanda suele desacelerarse con la misma rapidez con la que creció.

Si el inventario se ajustó tarde y de manera reactiva, la consecuencia aparece semanas después:

  • Capital inmovilizado

  • Ajustes de precio

  • Reducción de margen

  • Distorsión en indicadores financieros

La verdadera planeación ante picos de demanda no solo modela el crecimiento, sino también la fase de normalización.

En fenómenos como grandes giras internacionales —donde el consumo asociado puede dispararse en categorías específicas durante pocos días— el riesgo no es únicamente el quiebre. Es la mala lectura del comportamiento posterior.

De evento cultural a variable estratégica

Los eventos masivos dejaron de ser excepcionales. Son parte del calendario económico.

La pregunta no es si habrá más conciertos, más eventos deportivos globales o más concentraciones de consumo extraordinario. La pregunta es si la cadena de suministro está diseñada para absorberlos sin comprometer el nivel de servicio.

Los picos de demanda no son un problema comercial.
Son un examen de madurez operativa.

Sostener el fill rate bajo presión requiere visibilidad, simulación y alineación interfuncional. Sin esos elementos, cualquier evento extraordinario se convierte en una fuente de volatilidad difícil de controlar.

La oportunidad no está en vender más durante tres días.
Está en demostrar que la operación puede responder sin perder eficiencia estructural.

Porque en escenarios de alta exposición, el verdadero diferenciador no es la demanda.
Es la capacidad de cumplirla.

 

 

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Auditoría
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Auditorías éticas: qué evalúan y cómo funcionan

Auditorías éticas: qué evalúan y cómo funcionan

Las auditorías éticas se han convertido en un elemento clave para empresas que buscan operar con estándares altos de responsabilidad, transparencia y sostenibilidad. En un entorno donde la reputación corporativa tiene un impacto directo en la percepción de clientes, inversionistas y socios estratégicos, evaluar el comportamiento ético de la organización ya no es opcional: es una ventaja competitiva. Una auditoría ética permite identificar riesgos, validar prácticas internas y asegurar que las operaciones cumplan con normativas, políticas internas y estándares globales.

 


¿Qué es una auditoría ética?

Una auditoría ética es un proceso estructurado que revisa el comportamiento de una organización en temas como cumplimiento normativo, prácticas laborales, sostenibilidad ambiental, integridad en la cadena de suministro y transparencia corporativa. Su objetivo principal es garantizar que los procesos internos y externos reflejen un compromiso real con la responsabilidad empresarial.

Este tipo de auditoría combina análisis documental, entrevistas, visitas a sitio y revisión de evidencia, lo que la convierte en una herramienta integral para detectar brechas y mejorar continuamente.

 


¿Qué evalúa una auditoría ética?

Aunque cada empresa y sector tiene particularidades, existen cinco ejes fundamentales que suelen revisarse:

  • Cumplimiento normativo: Se analiza si la operación está alineada con leyes, regulaciones y estándares aplicables.
  • Prácticas laborales y derechos humanos: Incluye condiciones laborales, no discriminación, prevención de riesgos y trato justo.
  • Integridad en la cadena de suministro: Se verifican proveedores, procesos de contratación y debida diligencia.
  • Sostenibilidad ambiental: Se evalúan prácticas como manejo de residuos, eficiencia energética y reducción de impacto ambiental.
  • Gobierno corporativo: Se revisan procesos de toma de decisiones, transparencia interna y mecanismos de integridad.

Estos elementos permiten obtener un diagnóstico claro sobre el nivel de responsabilidad y ética empresarial que sostiene la organización.

 

¿Cómo funciona una auditoría ética?

Aunque cada auditor puede adaptar el proceso a la realidad de la empresa, el funcionamiento suele seguir una metodología clara y transparente:

1. Diagnóstico inicial

Se recopila información clave: políticas, manuales, indicadores, documentos regulatorios y procesos internos. Esto permite definir el alcance y los riesgos principales a evaluar.

2. Evaluación interna y entrevistas

El auditor conversa con líderes y colaboradores para entender cómo se aplican las prácticas éticas en la operación diaria y si existen brechas entre lo documentado y lo que realmente ocurre.

3. Revisión documental y operativa

Se examina la evidencia que respalda las prácticas declaradas: contratos, reportes, registros, procedimientos y observaciones en campo.

4. Identificación de hallazgos

Se determinan riesgos, incumplimientos o áreas de oportunidad. Este análisis suele incluir un nivel de criticidad para priorizar acciones.

5. Informe final y recomendaciones

El auditor entrega un reporte con conclusiones claras, hallazgos documentados y un plan de acción. Aquí es donde un aliado estratégico cobra relevancia al orientar a la empresa sobre cómo mejorar sus prácticas éticas y de sostenibilidad.

 


¿Por qué es importante realizar una auditoría ética?

Las auditorías éticas no solo previenen riesgos legales o reputacionales, sino que también impulsan mejoras internas y fortalecen la confianza con clientes, proveedores e inversionistas. Entre los beneficios más relevantes se encuentran:

  • Reducción de riesgos regulatorios
  • Mayor transparencia y credibilidad
  • Procesos operativos más sólidos
  • Mejor percepción ante el mercado
  • Preparación para certificaciones o auditorías posteriores

Una empresa que apuesta por evaluaciones éticas periódicas demuestra compromiso real con la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad, lo que incrementa su reputación y competitividad.

 


¿Cuándo es el momento adecuado para realizar una auditoría ética?

El momento ideal suele ser cuando la empresa está buscando mejorar sus estándares, evaluar a nuevos proveedores, expandir operaciones, atender requisitos regulatorios o fortalecer su reputación. También es recomendable cuando se detectan inconsistencias internas o se quiere mostrarse como una organización responsable ante terceros.

 


Conclusión

Las auditorías éticas son una herramienta clave para garantizar operaciones responsables y alineadas a estándares globales. Más que un ejercicio de cumplimiento, representan una oportunidad para fortalecer la cultura organizacional, mejorar procesos y consolidar la reputación empresarial. Con el acompañamiento correcto —es decir, un verdadero Aliado Responsable—, este proceso se transforma en una ventaja estratégica para el crecimiento sostenible.

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Tablet Industrial
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¿Qué es una tablet industrial? Diferencias entre tablets rugged y tablets comerciales

¿Qué es una tablet industrial? Diferencias entre tablets rugged y tablets comerciales

Comparar tablet industrial vs tablet comercial implica entender cómo cambia el diseño del dispositivo cuando se utiliza dentro de una operación productiva.Una tablet comercial está diseñada para comodidad del usuario final. En cambio, una tablet rugged está diseñada para confiabilidad operativa.

Entre las principales diferencias destacan varios factores técnicos.

Resistencia física

Las rugged tablets están diseñadas para soportar caídas, vibraciones y exposición a polvo. Esto es esencial en entornos como almacenes o plantas industriales donde el dispositivo forma parte del flujo de trabajo.

Durabilidad operativa

El ciclo de vida de una tablet industrial suele ser mayor que el de una tablet comercial. Mientras los dispositivos de consumo se reemplazan con frecuencia, una rugged tablet está diseñada para mantenerse operativa durante periodos prolongados.

Funcionamiento en condiciones extremas

En muchas operaciones logísticas o industriales las temperaturas no son estables. Las tablets industriales están diseñadas para operar en rangos más amplios de temperatura sin comprometer el rendimiento.

Integración con periféricos industriales

Las tablets rugged suelen utilizarse junto con lectores de códigos de barras, sistemas RFID o bases vehiculares (integraciones clave en operaciones de logística y transporte).


Para qué sirve una tablet industrial en logística y cadena de suministro

Entender qué es una tablet industrial también implica analizar su papel dentro de la operación.

En logística y cadena de suministro, las rugged tablets permiten conectar a los operadores con los sistemas empresariales mientras realizan sus actividades en piso de almacén o en campo.

Una tablet rugged puede utilizarse para procesos como:

  • Gestión de inventarios en almacenes
  • Verificación de pedidos en procesos de picking
  • Captura de evidencia en entregas
  • Consumo de órdenes de trabajo en mantenimiento
  • Monitoreo de operaciones dentro de centros de distribución

La ventaja principal es que la información se registra directamente en el punto donde ocurre la operación, sin depender de estaciones fijas de trabajo.

Esto mejora la visibilidad operativa y reduce la dependencia de procesos manuales dentro de la cadena de suministro.


Cuándo una empresa necesita una tablet industrial o rugged tablet

No todas las empresas requieren este tipo de dispositivos. Sin embargo, cuando la operación se desarrolla fuera de un entorno de oficina, el uso de tablets comerciales suele generar fallas recurrentes.

Muchas organizaciones comienzan a evaluar tablets industriales o rugged tablets cuando enfrentan situaciones como:

  • Operaciones dentro de almacenes o centros de distribución
  • Trabajo en campo o rutas de servicio
  • Uso intensivo del dispositivo durante turnos completos
  • Exposición constante a polvo, humedad o vibraciones
  • Necesidad de captura de datos en tiempo real

En estos escenarios, utilizar dispositivos diseñados para consumo personal puede generar interrupciones operativas, fallas recurrentes y costos de reemplazo innecesarios.


Movilidad operativa diseñada para entornos industriales

Cuando se analiza qué es una tablet industrial, el valor real no está únicamente en la resistencia del dispositivo.

La ventaja principal de una rugged tablet es su capacidad para integrarse de forma natural dentro de procesos operativos complejos.

En logística, manufactura o servicios en campo, estos dispositivos permiten que los trabajadores interactúen con sistemas empresariales directamente en el punto donde ocurre la operación.

Por esta razón, las tablets industriales o rugged tablets se han convertido en una herramienta clave dentro de las estrategias de digitalización operativa en la cadena de suministro.


 
Tablet rugged vs tablet comercial LDM

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Logística
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La logística inteligente: el nuevo reto para la industria

El nuevo reto de la logística: operar con inteligencia en un mercado impredecible

 

La logística ya no compite solo en velocidad o costo. Hoy el verdadero desafío es operar con inteligencia en un entorno cada vez más cambiante.

Cambios en la demanda, presión por reducir costos, exigencias de visibilidad en la cadena de suministro y nuevas tecnologías están obligando a las empresas a replantear la forma en que gestionan sus operaciones.

En este contexto, encuentros como el Summit Logistic se convierten en espacios clave para reflexionar sobre cómo debe evolucionar la logística para responder a estos nuevos retos.

De la eficiencia a la inteligencia operativa

Durante años, la industria logística se centró en mejorar la eficiencia: optimizar rutas, reducir tiempos y controlar costos.

Hoy la conversación está cambiando.
El foco ya no es solo hacer más eficiente la operación, sino hacerla más inteligente.

Esto implica:

  • tomar decisiones basadas en datos

  • anticipar problemas antes de que ocurran

  • adaptarse rápidamente a cambios en la demanda

  • integrar tecnología en la gestión operativa

La logística está evolucionando hacia modelos cada vez más estratégicos y predictivos.

La visibilidad como ventaja competitiva

Uno de los mayores retos para las empresas sigue siendo la falta de visibilidad en la cadena de suministro.

Saber qué está pasando en cada etapa de la operación permite:

  • reaccionar más rápido ante incidencias

  • mejorar la experiencia del cliente

  • optimizar la planificación

  • reducir costos operativos

La capacidad de ver y entender la operación en tiempo real se está convirtiendo en un diferenciador clave.

Tecnología que transforma operaciones

La adopción tecnológica está redefiniendo cómo se gestionan las operaciones logísticas.

Herramientas de análisis de datos, plataformas de gestión y soluciones de monitoreo están permitiendo a las empresas pasar de modelos reactivos a modelos más proactivos.

No se trata únicamente de digitalizar procesos, sino de construir operaciones más conectadas, flexibles y resilientes.

Un sector que evoluciona a través de la colaboración

Otro cambio importante en la industria es la creciente colaboración entre los distintos actores del ecosistema logístico.

Empresas, transportistas, operadores y proveedores tecnológicos están apostando por modelos más integrados, donde compartir información permite mejorar la eficiencia de toda la cadena.

La logística del futuro será más tecnológica, pero también más colaborativa.

LDM y la evolución de la logística

Para LDM, participar en espacios como el Summit Logistic representa una oportunidad para mantenerse cerca de las conversaciones que están marcando la evolución del sector.

La innovación en logística no es solo una cuestión tecnológica, sino también estratégica: entender cómo cambian las necesidades del mercado y cómo deben adaptarse las operaciones para responder a ellas.

 

 
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S&OP
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Baja producción en S&OP: el problema es la planeación

Baja producción: cuando el problema no es la planta, es el S&OP

En muchas organizaciones, la baja producción se interpreta como un problema de capacidad. La reacción suele ser inmediata: revisar maquinaria, turnos, eficiencia o incluso inversiones en infraestructura.

Pero en la práctica, una gran parte de los escenarios de baja producción no están originados en la planta, sino en decisiones que ocurren antes de que la producción siquiera comience.

Ahí es donde entra un punto crítico que muchas empresas subestiman: el proceso de Sales & Operations Planning (S&OP).

Cuando el S&OP falla, la producción no se detiene por falta de capacidad, sino por falta de alineación.

La baja producción no empieza en la línea, empieza en la planeación

La producción es el resultado de múltiples decisiones previas: qué producir, cuánto producir, cuándo hacerlo y con qué insumos.

Cuando estas variables no están alineadas, la planta empieza a reflejar síntomas:

  • cambios constantes en el plan de producción
  • líneas detenidas por falta de materiales
  • órdenes que se reprograman continuamente
  • utilización irregular de la capacidad

Desde fuera, parece un problema operativo. En realidad, es un problema de planeación.

 

Un S&OP mal estructurado no logra traducir la demanda en un plan ejecutable, y la consecuencia directa es una operación inestable.

El verdadero problema: desalineación entre demanda y producción

Uno de los fallos más comunes en S&OP es la desconexión entre lo que el mercado requiere y lo que la operación está preparada para producir.

Esto ocurre cuando:

  • la demanda se proyecta sin considerar restricciones operativas
  • producción planifica con base en eficiencia, no en consumo real
  • inventarios actúan como amortiguador sin una lógica clara

El resultado es una cadena que no fluye:

  • se produce lo que no rota
  • falta lo que sí se vende
  • el inventario se desbalancea

En este escenario, la baja producción no es necesariamente menor volumen, sino volumen mal ejecutado.

Cuando el S&OP no funciona, la planta se vuelve reactiva

Una de las señales más claras de un S&OP débil es la pérdida de estabilidad en la operación.

En lugar de ejecutar un plan, la planta empieza a reaccionar:

  • cambios de último momento en órdenes de producción
  • priorización constante de urgencias
  • reprocesos y ajustes sobre la marcha

Este comportamiento tiene un impacto directo:

  • menor eficiencia operativa
  • incremento en costos
  • dificultad para cumplir con tiempos de entrega

La planta deja de operar bajo un modelo planificado y entra en un ciclo de ajustes continuos.

El impacto en inventario y nivel de servicio

La baja producción no solo afecta la planta. Sus efectos se extienden a toda la cadena de suministro.

Cuando el S&OP no logra equilibrar oferta y demanda:

  • el inventario se concentra en productos de baja rotación
  • aparecen quiebres en productos de alta demanda
  • el fill rate comienza a deteriorarse

Esto genera un doble impacto:

  • pérdida de ventas por falta de producto
  • incremento en costos por exceso de inventario

El problema ya no es solo productivo. Es financiero y comercial.

La baja producción como síntoma, no como causa

En este contexto, la baja producción deja de ser el problema principal y se convierte en un síntoma visible de algo más profundo.

No es que la planta no pueda producir.
Es que el sistema no le está diciendo correctamente qué producir.

Las organizaciones que logran resolver este problema no son las que invierten más en capacidad, sino las que mejoran la forma en que toman decisiones a lo largo de la cadena.

Porque al final, la producción no depende solo de la planta.
Depende de todo lo que ocurre antes de que la producción empiece.

 


 

 

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Fill rate
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Merma y fill rate en alimentos durante Semana Santa

El equilibrio entre merma y fill rate en alimentos durante Semana Santa

En la industria de alimentos, temporadas como Semana Santa representan mucho más que un aumento en el consumo. Para muchas empresas, especialmente aquellas que operan con productos perecederos, esta temporalidad plantea un desafío operativo importante: cómo garantizar disponibilidad de producto sin aumentar el desperdicio.

Durante estas semanas, el consumo de ciertos alimentos cambia notablemente. Productos como pescado, mariscos o alimentos refrigerados tienden a registrar una mayor rotación, lo que obliga a ajustar inventarios en un periodo relativamente corto. El problema aparece cuando las decisiones de abastecimiento se toman con información limitada: aumentar el inventario puede ayudar a evitar quiebres de stock, pero también incrementa el riesgo de merma en productos con vida útil limitada.

En este contexto, el equilibrio entre fill rate y merma se vuelve un indicador clave para evaluar el desempeño de la cadena de suministro.

El dilema del inventario en alimentos: disponibilidad vs. desperdicio

En la gestión de inventario para alimentos perecederos, las empresas suelen enfrentarse a una decisión compleja: asegurar suficiente producto para cubrir la demanda o limitar el inventario para evitar pérdidas por caducidad.

Cuando el inventario es insuficiente, el impacto se refleja directamente en el fill rate, es decir, en la capacidad de satisfacer la demanda en el punto de venta. Un fill rate bajo puede traducirse en quiebres de stock, pérdida de ventas y una mala experiencia para el consumidor.

Por otro lado, cuando las empresas incrementan demasiado sus niveles de inventario para proteger el servicio, el riesgo se traslada a la merma o desperdicio, especialmente en productos que dependen de condiciones de conservación específicas.

Este dilema se vuelve más evidente en temporadas cortas como Semana Santa, donde la demanda puede concentrarse en pocos días y los productos tienen tiempos de vida limitados.

El papel de la cadena fría en la gestión del inventario

En el caso de alimentos perecederos, la gestión del inventario está estrechamente ligada al funcionamiento de la cadena fría. Mantener temperaturas adecuadas en almacenamiento y transporte es fundamental para conservar la calidad del producto, pero también implica restricciones operativas adicionales.

Durante temporadas de mayor consumo, es común observar:

  • mayor presión sobre centros de distribución refrigerados

  • incrementos en transporte con control de temperatura

  • necesidad de acelerar la rotación de productos en inventario

Si el flujo de producto no se coordina correctamente entre producción, distribución y puntos de venta, el resultado puede ser un incremento en desperdicio de alimentos o pérdidas asociadas a caducidad.

Por ello, muchas empresas buscan mejorar la visibilidad de su inventario y ajustar sus niveles de abastecimiento con mayor precisión, especialmente en periodos donde el comportamiento de la demanda cambia.

 

Indicadores clave para monitorear en temporadas de alta demanda

Para mantener el equilibrio entre disponibilidad y desperdicio, las organizaciones de la industria alimentaria suelen monitorear algunos indicadores operativos clave.

Fill rate
Este indicador mide el porcentaje de demanda que puede ser atendida con el inventario disponible. Un fill rate alto refleja una operación capaz de responder al consumo sin generar quiebres de stock.

Merma o desperdicio
La merma permite identificar qué porcentaje del inventario se pierde por caducidad, deterioro o manejo ineficiente. En productos perecederos, este indicador tiene un impacto directo en los costos operativos.

Rotación de inventario
Mide la velocidad con la que los productos se venden y salen del inventario. En alimentos refrigerados, una rotación adecuada ayuda a reducir el riesgo de caducidad.

Exactitud del pronóstico de demanda
Cuando las empresas logran anticipar mejor el comportamiento del consumo, pueden ajustar su inventario de forma más precisa y reducir tanto quiebres como desperdicio.

Una decisión de equilibrio en la cadena de suministro

Temporadas como Semana Santa muestran con claridad uno de los retos más relevantes en la industria de alimentos: encontrar el punto de equilibrio entre mantener la disponibilidad de producto y controlar el desperdicio.

Cuando las empresas cuentan con mayor visibilidad sobre su inventario y con herramientas que permiten anticipar cambios en el consumo, es posible ajustar la operación con mayor precisión. Esto no solo ayuda a proteger el nivel de servicio, sino también a reducir pérdidas en productos que dependen de una cadena fría.

En un sector donde los márgenes pueden verse afectados tanto por quiebres de stock como por merma, lograr ese equilibrio se convierte en un factor clave para la eficiencia de la cadena de suministro.

 

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