Industria: Retail Fashion| Sede: México
Una reconocida marca mexicana de moda masculina, con más de 70 años en el mercado, enfrentaba un punto de quiebre: su portafolio de productos seguía vigente, pero su posicionamiento no conectaba con las nuevas expectativas del consumidor. Pese a su presencia consolidada en categorías como pantalones de vestir, jeans, camisas y playeras para hombre y niños, la marca comenzaba a perder relevancia frente a propuestas más especializadas o con mejor storytelling.
El mercado de moda en Latinoamérica exige hoy algo más que calidad: exige diferenciación, velocidad y coherencia entre lo que se dice y lo que se entrega. Y en este contexto, las marcas tradicionales del sector retail fashion que no replantean su estrategia de branding, distribución y arquitectura comercial corren el riesgo de diluirse.
Fue entonces cuando esta empresa decidió trabajar con LDM en una estrategia integral de reposicionamiento de marca, con foco en redefinir su propuesta de valor, alinear su portafolio con segmentos rentables y conectar con un consumidor más exigente.
A pesar de contar con más de 70 años de trayectoria en la moda masculina mexicana, la marca enfrentaba desafíos críticos de posicionamiento. Su portafolio —pantalones de vestir, jeans, camisas y playeras— era reconocido por su calidad premium y mezcla entre lo clásico y lo contemporáneo. Sin embargo, su propuesta no estaba claramente diferenciada frente a nuevos competidores y el conocimiento del cliente final era limitado.
La falta de una estructura de marca definida afectaba la coherencia en los canales de venta, dificultando el crecimiento sostenido en un entorno cada vez más competitivo, fragmentado y digital. Además, existía una desconexión interna entre equipos comerciales, creativos y operativos, que impedía construir una narrativa de marca unificada en todos los puntos de contacto.
LDM implementó un plan integral de reposicionamiento de marca orientado a reconfigurar la arquitectura de portafolio, alinear la estrategia comercial con el comportamiento del consumidor y construir un diferencial competitivo frente a otras marcas nacionales e internacionales.
Las acciones clave incluyeron:
Reestructuración del portafolio de marcas: Se definieron identidades claras para cada línea, ajustando la oferta de productos por segmento y construyendo escaleras de precios competitivas frente al mercado.
Optimización de la distribución: Se amplió la cobertura en canales relevantes según perfil de cliente, con énfasis en tiendas propias y marketplaces, y se inició el desarrollo de una red especializada en moda masculina.
Transformación digital: Se fortalecieron los canales de venta online con foco en experiencia de usuario, visibilidad de catálogo y omnicanalidad.
Cultura organizacional centrada en el cliente: Se alineóa todos los equipos bajo una misma narrativa de marca, priorizando decisiones basadas en datos de consumo.
Activaciones constantes: Se diseñó un calendario anual de lanzamientos y campañas para mantener presencia continua en medios físicos y digitales.
El proyecto generó resultados medibles desde el primer año:
Aumento del 35% en la visibilidad de marca en canales digitales, especialmente en búsquedas relacionadas con moda masculina nacional.
Mejora en la percepción de valor por parte del consumidor final, con un incremento del 22% en intención de recompra.
Expansión de la presencia en canales: se sumaron dos marketplaces clave y se duplicaron las tiendas propias en plazas estratégicas.
Internamente, se logró una alineación transversal entre áreas y se instaló una cultura de toma de decisiones basada en el cliente.
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