En sectores como manufactura y distribución, muchas empresas luchan diariamente con procesos ineficientes que inflan sus costos logísticos sin aportar valor al cliente. La falta de trazabilidad, inventarios mal gestionados, y una operación desalineada entre centros productivos y centros de distribución son síntomas comunes de un problema más profundo: una cadena de suministro fragmentada.
Este fue el caso de una empresa mexicana líder en la producción y distribución de artículos para mercerías, que enfrentaba costos logísticos elevados, tiempos operativos excesivos y un nivel de servicio que amenazaba su competitividad. Para mantener su posición en el mercado, necesitaban transformar su operación desde la raíz.
El diagnóstico fue contundente. La empresa operaba con múltiples plantas y CEDIS que no compartían una metodología común. La planeación de la demanda no estaba alineada con la ejecución operativa, lo que generaba atrasos, errores en surtido y poca trazabilidad. Los pedidos podían tardar hasta 11 días en procesarse, afectando directamente la experiencia del cliente y elevando los costos de distribución.
LDM diseñó una estrategia que partió de la reingeniería de procesos críticos: desde la planeación de la demanda hasta la gestión de inventario y la liberación de pedidos. Se implementaron métricas KPI, se automatizaron flujos operativos, y se homologaron los criterios en todas las plantas y centros de distribución. La transición digital también eliminó el uso de papel, y se reforzó la cultura operativa mediante capacitación al personal en toda la cadena.
Además, se integró tecnología que facilitó la toma de decisiones en tiempo real, optimizando la visibilidad de productos y mejorando el control sobre los inventarios en cada punto de la red logística.
La transformación fue notable. El cumplimiento de producción mejoró en un 23%, mientras que el nivel de servicio alcanzó un 94% gracias a requisiciones electrónicas y flujos operativos más ágiles. Las órdenes perfectas aumentaron un 25% y el Fill Rate se mantuvo por encima del 93%.
El cambio más representativo fue la reducción en el tiempo de surtido de pedidos, que pasó de 11 días a solo 3, lo que se tradujo en una mejora del 27% en el nivel de servicio. Todo esto se logró con una reducción del 15% en los costos logísticos, consolidando un modelo más eficiente, flexible y preparado para escalar.
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