El mercado global de moda y calzado experimenta una aceleración significativa, con un crecimiento proyectado del 4.1% en ventas para 2025. América Latina se posiciona como uno de los motores clave de este crecimiento, destacándose especialmente en mercados como México, donde la demanda de calzado y moda sigue en constante expansión.
Según estudios recientes de McKinsey & Company, las empresas líderes en retail y distribución han logrado aumentar hasta un 25% en eficiencia operativa con la optimización de sus centros de distribución (CEDIS) y la alineación de sus procesos internos. Estos datos subrayan la importancia de una cadena de suministro eficiente para las empresas del sector, especialmente cuando se trata de satisfacer la creciente demanda del consumidor moderno, que exige rapidez, precisión y flexibilidad.
En este contexto, Price Shoes, una de las marcas líderes en el mercado mexicano de moda y calzado, se encontraba ante el desafío de adaptar su cadena de suministro ante un rápido crecimiento. Con más de 35,000 productos y 100 versiones de catálogo, Price Shoes se mantiene en una expansión impresionante en todo el país, con presencia en tiendas físicas y una sólida oferta de ventas por catálogo.
En 2013, la compañía inauguró su Centro de Distribución en Tultitlán, una pieza clave en su infraestructura logística. Sin embargo, a medida que la empresa crecía, comenzaron a surgir retos operativos en su CEDIS: el sistema de gestión de almacenes (WMS) estaba subutilizado, los espacios no se aprovechaban de manera eficiente y los procesos manuales generaban ineficiencias que impactaban la precisión de las entregas y la planificación del inventario.
Esta situación llevó a Price Shoes a colaborar con LDM y definir tres frentes estratégicos para optimizar su cadena de suministro:
Price Shoes buscó la experiencia de LDM para optimizar su operación logística en el CEDIS de Tultitlán. El reto era asegurar un crecimiento sostenido sin comprometer la calidad del servicio ni interrumpir las operaciones diarias.
Durante la primera fase, LDM modificó los flujos funcionales del sistema de gestión de almacenes, alineándolos con las mejores prácticas de la industria. Se inició con la delimitación de zonas de trabajo, creando espacios específicos para cada función (recepción, almacenamiento y empaque), lo que permitió una mayor fluidez en las actividades. Posteriormente, se diseñó un flujo de operación lógico y eficiente para garantizar que las mercancías se movieran de forma ordenada desde su llegada hasta su despacho.
Se implementó una clasificación ABC de productos y un slotting estratégico, lo que optimizó la accesibilidad y el almacenaje. La instalación de nuevos racks y la segmentación de zonas mejoraron la disposición de los artículos dentro del almacén.
«Rediseñar los flujos y optimizar el slotting permitió mejorar la eficiencia y adaptarse mejor a las demandas del mercado.»
Además, se estructuró una matriz de prueba antes de la implementación, y LDM acompañó al equipo en cada fase del proceso. Este rediseño estructural permitió agilizar el surtido, elevar la eficiencia operativa y responder más ágilmente a las demandas del mercado, logrando resultados inmediatos desde el primer día.
En la segunda fase, LDM se enfocó en alinear la visibilidad del inventario con la proyección de surtido desde el área de Programación hasta el CEDIS Tultitlán. El objetivo era claro: anticipar con precisión las necesidades logísticas y garantizar una disponibilidad efectiva. Para lograrlo, se compartió la compra global por catálogo, se definió el porcentaje de participación del centro de distribución y se proyectó el surtido con tres meses de anticipación para cada línea de negocio. Este modelo permitió optimizar la planificación de personal y asegurar un control más detallado sobre el inventario.
Otro frente clave fue la definición de acuerdos de nivel de servicio (SLA) y el análisis de la ruta crítica de operaciones para las líneas de importación. LDM trabajó en alinear el Sistema de Control de Inventarios (SCI) con esos puntos críticos, desarrollando indicadores de gestión que permitieran monitoreo constante y capacidad de respuesta ante cualquier desvío operativo.
Con el nuevo modelo SCI en marcha, se aplicaron pruebas controladas y seguimiento continuo, asegurando que cada cambio se integrara sin fricciones y generara impacto desde los primeros ciclos de operación. Esto mejoró la capacidad de mejora continua a nivel corporativo.
Durante la tercera fase, LDM abordó directamente los cuellos de botella y buscó quick wins operativos. Alineó el calendario del CEDIS con el flujo de entregas, analizó a fondo las ventanas de recepción y estableció ajustes que permitieron una coordinación más fina entre áreas.
Finalmente, se definió e implementó un método homologado para el acomodo y estiba de tarimas, con reglas claras sobre cómo debía organizarse la mercancía. Esta mejora redujo tiempos muertos, aumentó la fluidez en almacén y generó un impacto directo en la eficiencia operativa de tienda.
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