La industria del aceite de palma es hoy uno de los pilares más dinámicos en la provisión de aceites y grasas vegetales a nivel mundial. Su versatilidad y alto rendimiento por hectárea han convertido a Latinoamérica en un actor estratégico dentro del sector, aportando más del 5% de la producción global. En México, Chiapas lidera esta actividad, y es ahí donde más allá del cultivo de palma africana.
El modelo de negocio que impulsó su crecimiento (basado en la compra pactada de fruto a productores asociados) fue también el origen de una serie de desafíos operativos. La empresa se comprometía a recibir toda la cosecha, sin importar volumen ni condiciones.
Esto provocó a largo plazo una saturación crítica en el almacenamiento, donde el fruto, expuesto a la intemperie, comenzaba a descomponerse antes de ser procesado. La calidad del aceite se veía comprometida, y con ello, su valor comercial y sus posibles aplicaciones.
Pero el reto iba más allá del almacenamiento, ya que la operación interna funcionaba como una maquinaria sin engranajes: procesos sin trazabilidad, decisiones sin datos, roles sin definición. La empresa continuó su operación con intuición, pero sin estructura. Y en un entorno donde la eficiencia marca la diferencia entre crecer o estancarse, Agrotrópico eligió transformarse. La empresa destinaba presupuesto tanto para mantenimiento como para expansión, considerando un crecimiento del 10% en cobertura.
Para dar visibilidad a la dirección, se desarrollaron tableros de indicadores estratégicos
Midieron en tiempo real los avances operativos. Asimismo, se migraron los registros físicos a plataformas digitales, eliminando retrasos y mejorando la trazabilidad de cada decisión.
Un paso clave fue la digitalización de la cosecha: mediante una app, se logró asignar cuadrillas y lotes en tiempo real, reduciendo errores y aumentando la eficiencia.
En planta, se establecieron controles de calidad por tonelada de fruto, junto con un plan de mantenimiento preventivo que aseguró continuidad en la producción
En paralelo, se diseñaron mecanismos de seguimiento operativo, desde la recolección hasta la distribución, para garantizar cumplimiento de tareas críticas, pagos oportunos y comunicación efectiva entre áreas.
Resultados: con transformación contundente
La colaboración entre Agrotrópico y LDM no solo significó la digitalización de procesos, sino una verdadera transformación cultural.
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