Tipos de etiquetas: ¿cuál necesita tu operación?

No todas las etiquetas cumplen la misma función. Elegir entre papel, material sintético, transferencia directa o transferencia térmica depende de dónde se utilizará, qué información debe contener y cuánto tiempo necesita permanecer legible.

En una operación logística, una etiqueta puede identificar un producto, una caja, un pallet o incluso una ubicación dentro del almacén. Si el material o método de impresión no corresponde con las condiciones de operación, la identificación puede deteriorarse y afectar la trazabilidad.

Por eso, antes de comprar etiquetas para almacén, la pregunta no debería ser únicamente cuánto cuestan, sino qué tipo de etiqueta necesita realmente tu operación.

Tipos de etiquetas: ¿cuál necesitas?

Una de las primeras decisiones es elegir el material. Las etiquetas de papel pueden funcionar para identificaciones de corta duración y operaciones en ambientes controlados. Son una alternativa habitual para cajas o mercancía que tendrá una rotación rápida.

Cuando se necesita mayor resistencia, pueden utilizarse etiquetas sintéticas. Materiales como poliéster o polipropileno ofrecen mejores características frente a humedad, fricción y manipulación constante, dependiendo de la aplicación.

Esto resulta relevante, por ejemplo, para etiquetas para pallets, contenedores retornables o mercancía que permanecerá almacenada durante periodos prolongados.

Pero el material no es el único factor.

Etiquetas térmicas: ¿transferencia directa o transferencia térmica?

El método de impresión también determina qué etiqueta conviene utilizar.

En la transferencia directa, la impresión se genera mediante calor directamente sobre un material sensible a la temperatura. Es una opción adecuada para aplicaciones donde la identificación tendrá una duración relativamente corta y no estará expuesta a condiciones que deterioren rápidamente la impresión.

La transferencia térmica utiliza una cinta o ribbon para transferir la tinta a la etiqueta. Esta tecnología permite trabajar con distintos materiales y puede ser conveniente cuando se requiere una identificación más durable.

Por eso, elegir etiquetas térmicas para almacenes no depende solamente de la impresora. También hay que considerar cuánto tiempo debe permanecer legible la información y qué condiciones enfrentará.

El adhesivo también forma parte de la decisión

Una etiqueta puede tener el material adecuado y aun así fallar si el adhesivo no corresponde con la superficie.

No es lo mismo colocar una etiqueta sobre cartón corrugado que sobre plástico o metal. Tampoco es igual una superficie limpia y seca que una expuesta a humedad, polvo o cambios de temperatura.

Para elegir correctamente etiquetas autoadheribles, es necesario evaluar conjuntamente el material, el adhesivo y las condiciones de operación.

¿Qué tipo de etiqueta necesita tu almacén?

La respuesta depende de cuatro variables: qué vas a identificar, dónde colocarás la etiqueta, cuánto tiempo debe durar y qué condiciones enfrentará.

Una etiqueta para una caja que permanecerá unas horas en el almacén puede tener requerimientos muy diferentes a una etiqueta para un pallet que recorrerá distintos puntos de la cadena de suministro.

También debe considerarse cómo se leerá la información. Si la etiqueta contiene un código de barras, su tamaño, calidad de impresión y legibilidad deben ser suficientes para que pueda escanearse durante recepción, picking o embarque.

Por eso, hablar de tipos de etiquetas para logística no es solamente hablar de materiales. Es hablar de la función que tendrá la identificación dentro de la operación.

La etiqueta correcta empieza con la operación

Elegir una etiqueta por precio o disponibilidad puede generar costos posteriores cuando la impresión pierde legibilidad, el adhesivo se desprende o la identificación deja de cumplir su función.

Antes de seleccionar un tipo de etiqueta, conviene entender el proceso donde será utilizada y las condiciones que deberá soportar.

La etiqueta es pequeña, pero forma parte de la trazabilidad de toda la operación. Elegirla correctamente comienza por entender qué necesita identificar tu almacén.